lunes, 14 de abril de 2014

Felicidad engrilletada

Sentía que el cuchillo que tenía entre sus manos pesaba más allá de un manojo de hierro. Sobre él había una vida entera buscando su camino. Buscando aquella salida que necesitaba tomar. Las gotas de sangre se deslizaban por el filo a la vez que sus mejillas se empapaban de gotas de agua salada que emanaban de sus cristalinos ojos. Una sonrisa que irrumpía en su rostro e invadía el cuerpo inherente del que hasta ahora había sido su marido. Ahora sólo estaba abatido en el mismo suelo que había presenciado disputas diarias entre ambos.


Los fríos grilletes acapararon la atención de sus muñecas. Los miró y recordó todos los momentos que habían sucedido hasta entonces. Recordó los golpes e insultos que había recibido del que le prometió bajar las estrellas a sus pies. Aquel cuchillo le devolvió la felicidad que anhelaba desde aquel “si quiero” en el altar.

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